En 2006 el Dr. Henrik Christensen, experto en robótica de la Universidad de Estocolmo, vaticinó que “en los próximos cinco años los humanos estarán teniendo sexo con robots, en sus versiones más rudimentarias”.

Real Dolls es una empresa norteamericana dedicada a fabricar muñecas sexuales realistas, y su impresionante éxito de ventas indica que existe un gran mercado de consumidores dispuestos a pagar hasta 8000 dólares para adquirir uno de sus “modelos”. Estas muñecas aún no son capaces de interactuar intelectualmente con sus usuarios, pero su increíble parecido con una mujer de carne y hueso, sumado a los notables avances en el campo de la inteligencia artificial, parecen indicar que no pasarán muchos años hasta que un humano pueda enamorarse de un robot.

En su libro “Love & Sex with Robots: The Evolution of Human-Robot Relationships” (“Amor y Sexo con Robots: La Evolución de las Relaciones entre Humanos y Robots”), el experto en inteligencia artificial y campeón de ajedrez David Levy profetiza que en el año 2050 los robots “tendrán la capacidad de enamorarse de humanos, y volverse romántica y sexualmente atractivos para ellos”.

Si bien la opinión pública suele ser mucho más lenta que los mercados a la hora de asimilar los nuevos avances tecnológicos, todo indica que la tendencia va a seguir creciendo: el sexo con robots ya está entre nosotros.