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Fotos Cortesía, Gimnasio Javi Macarrilla (Cañaveral)
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Vas contra corriente y aunque el mundo clame que practicar algún deporte es beneficioso para la salud, tú sólo corres cuando el bus está a punto de llegar. Te sientes bien tal como estás. Aunque a veces, confiésalo, te gustaría hacer algo por tu salud.
Ya te has matriculado más de una vez en un gimnasio y después de tres sesiones de sudor y lágrimas has desistido. La bicicleta estática te
pareció la mejor opción, la usarías mientras disfrutases de tu programa
favorito. Pero ahora sólo te sirve para que la colada se termine de
secar.
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Fotos Cortesía, Gimnasio Javi Macarrilla (Cañaveral) |
Sabes que deberías hacer algo, tu cuerpo a veces lo pide. Ni "Rocky
Balboa" ni su "sin dolor no hay ganancia" te han convencido. Pues
tienes razón, ejercitarse tiene que ser un gusto y una forma de vida.
Porque de otra manera no cumple su función. Como tu objetivo no son los próximos Juegos Olímpicos puedes inventarte tu muy personal método de acondicionamiento físico casero.
Relájate, no hay prisa. Y como en la fábula de la liebre y la tortuga, ve a paso lento, pero constante. Que llegarás a la meta, pero debes disfrutarlo.
Bailar en casa por 10 minutos tres veces al día, puede ser un buen inicio. Salsa, merengue o lo que te guste. Subir escaleras a paso lento, olvídate del ascensor. Agrega un nivel cada semana.
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Fotos Cortesía, Gimnasio Javi Macarrilla (Cañaveral) |
Pasear a tu perro, si no tienes imagínalo y camina 15 minutos
todos los días por tu barrio, a un paso moderadamente rápido. Mientras
lo haces puedes “arreglar el mundo” en tus pensamientos o escuchar tu
música predilecta. Invita a un amigo.
Controla la sal y el azúcar de
los alimentos. La elección de bebidas con mesura y prudencia. No te
prives de ellas, sólo lleva un registro y disfrútalas como un premio. Intenta beber agua,
no te arrepentirás. Cuando comas una golosina que sea en un día de
fiesta, sin importar si es nacional o sólo porque hoy lograste llegar a
tiempo al trabajo.
Sesiones de 5 minutos de estiramientos antes de sentarte a ver la tele. Si no eres de los que se quedan dormidos mirándola, 5 minutos de estiramientos después de apagarla.
Al despertar, estira como un gato, brazos, piernas, dedos. Incluso abre la boca, saca la lengua, empuja los ojos
como si quisieras echarlos fuera. Después, moverse como un títere fuera
de control al ritmo de la música es un perfecto “despertador”. Hazlo
durante 10 minutos antes de la ducha.
Un paso a la vez, poco a
poco le encontrarás el gusto y tu cuerpo te empezará a hablar,
sutilmente al principio, un poco más alto después. En semanas notarás cambios, no perderás kilos, los michelines tal vez sigan por ahí. Sin embargo, tu actitud hacia el movimiento ha cambiado. Tu metabolismo también. De pronto descubrirás el placer de cuidarte y por ende mejorar tu salud.
Por Reyna Arenas