Ajuca

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Esta combinación se ha popularizado para eliminar olores y dejar brillante el tambor, pero no sustituye una limpieza completa y podría perjudicar algunos componentes del electrodoméstico

Introducir medio limón cubierto de pasta de dientes en la lavadora se ha convertido en uno de los últimos trucos domésticos difundidos por las redes sociales.

Sus defensores aseguran que esta curiosa combinación ayuda a retirar restos de suciedad, proporciona brillo al tambor y elimina los malos olores. El procedimiento parece sencillo, económico y utiliza dos productos disponibles en casi cualquier vivienda.

Sin embargo, que un remedio resulte popular no significa que sea adecuado para todas las lavadoras. El limón contiene ácido cítrico y la pasta de dientes está diseñada para limpiar el esmalte dental, no los componentes internos de un electrodoméstico.

Antes de poner en práctica el truco conviene conocer sus limitaciones y, sobre todo, consultar las instrucciones del fabricante de nuestra máquina.

¿En qué consiste el truco?

La versión más difundida propone los siguientes pasos:

  1. Cortar un limón por la mitad.
  2. Extender una pequeña cantidad de pasta de dientes sobre la pulpa.
  3. Introducir las dos mitades en el tambor vacío.
  4. Ejecutar un ciclo corto con agua caliente.
  5. Retirar el limón y dejar abierta la puerta para ventilar.

La explicación ofrecida es que el ácido cítrico del limón puede ayudar a desprender determinados depósitos minerales, mientras que los agentes limpiadores y abrasivos del dentífrico retirarían restos adheridos.

El aroma del limón también deja una sensación inmediata de frescor. No obstante, perfumar el tambor no significa que se haya eliminado el origen del mal olor.

Lo que puede hacer el limón

El ácido cítrico se utiliza en algunos productos descalcificadores porque puede actuar sobre determinados depósitos minerales.

El problema es que el zumo de un limón no ofrece una concentración controlada. Su acidez varía dependiendo de la variedad, la madurez y la cantidad empleada.

Además, algunos fabricantes advierten de que los ácidos domésticos pueden deteriorar con el tiempo las piezas de goma. Bosch, por ejemplo, desaconseja expresamente utilizar ácido cítrico para limpiar sus lavadoras porque puede degradar estos componentes.

Esto no significa que un único limón vaya a destruir inmediatamente la máquina, pero sí que el remedio no puede considerarse universal ni completamente inofensivo.

Una práctica tolerada por un modelo podría estar desaconsejada para otro. El manual del electrodoméstico debe tener prioridad sobre cualquier consejo visto en Internet.

La pasta de dientes puede dejar residuos

La pasta dental contiene ingredientes diferentes según la marca y la variedad:

  • Abrasivos suaves.
  • Tensioactivos.
  • Humectantes.
  • Aromas.
  • Espesantes.
  • Colorantes.
  • Fluoruros u otros componentes activos.

Estos ingredientes están formulados para utilizarse en la boca y ser retirados mediante un enjuague, no para circular por las tuberías, la bomba, el filtro y los conductos de una lavadora.

Una pequeña cantidad puede disolverse durante el ciclo, pero también podría generar espuma o dejar restos pastosos. Por eso no existe una recomendación general de los fabricantes para introducir dentífrico en el tambor.

En algunos casos, la pasta de dientes puede emplearse de manera localizada sobre una superficie y retirarse después con un paño húmedo. Eso es diferente de introducirla en el circuito interno del electrodoméstico.

El brillo del tambor puede resultar engañoso

El tambor de acero es la parte más visible de la lavadora, pero no suele ser el único origen de los olores.

La humedad, las fibras textiles, el exceso de detergente y el suavizante pueden acumularse en lugares menos visibles:

  • Los pliegues de la junta de goma.
  • El cajetín del detergente.
  • El alojamiento del cajetín.
  • El filtro de la bomba.
  • El conducto de desagüe.
  • Las tuberías internas.

Podemos conseguir que el tambor parezca brillante y seguir teniendo restos de suciedad en esas zonas. Al cabo de pocos días, el olor reaparecerá.

Por tanto, el limón y el dentífrico no deben presentarse como una limpieza profunda ni como una solución eficaz contra cualquier tipo de moho.

Cómo limpiar la lavadora con mayor seguridad

El procedimiento exacto dependerá del modelo, pero una rutina razonable de mantenimiento incluye varias zonas.

Limpiar la junta de la puerta

Con la lavadora vacía y apagada, separaremos suavemente los pliegues de la goma para retirar:

  • Pelusas.
  • Cabellos.
  • Monedas.
  • Pequeños objetos.
  • Restos de detergente.
  • Agua acumulada.

Podemos utilizar un paño húmedo y un producto no abrasivo autorizado por el fabricante. Después secaremos bien toda la zona.

Lavar el cajetín

Si el modelo permite extraerlo, lo retiraremos y enjuagaremos con agua templada. Un cepillo blando puede ayudar a desprender el detergente y el suavizante endurecidos.

También debemos limpiar con un paño húmedo el hueco donde se introduce el cajetín.

Revisar el filtro

El filtro de la bomba puede acumular pelusas, botones, monedas y otros residuos.

Antes de abrirlo debemos consultar el manual, desenchufar la lavadora y colocar toallas o un recipiente, ya que normalmente saldrá algo de agua.

Utilizar el programa de limpieza del tambor

Muchas lavadoras modernas incorporan un ciclo denominado:

Limpieza del tambor

También puede aparecer como:

Tub Clean
Drum Clean
Eco Drum Clean

Este programa debe ejecutarse con el tambor vacío y siguiendo las indicaciones del fabricante. Si requiere un producto de limpieza o descalcificación, utilizaremos solamente el tipo y la cantidad recomendados.

Ventilar después de cada lavado

Al terminar el ciclo conviene retirar la ropa cuanto antes y dejar la puerta y el cajetín parcialmente abiertos durante unas horas.

La ventilación permite que se evapore la humedad y dificulta la aparición de olores, moho y biopelículas.

También debemos evitar emplear más detergente del necesario. El exceso no limpia mejor y puede dejar mayores depósitos dentro de la máquina.

Mucho cuidado con la lejía

Nunca debemos mezclar limón, vinagre ni otros productos ácidos con lejía o limpiadores que contengan cloro.

La combinación de un ácido con hipoclorito puede liberar gas de cloro, capaz de provocar irritación intensa, tos, dolor en los ojos y dificultades respiratorias.

Tampoco es recomendable improvisar combinaciones entre diferentes productos domésticos. Que dos sustancias limpien por separado no significa que juntas sean más eficaces o seguras.

Si hemos utilizado lejía en la lavadora, no debemos añadir limón, vinagre ni ácido cítrico durante el mismo proceso.

Entonces, ¿merece la pena utilizar este truco?

El limón con pasta de dientes puede dejar un olor agradable y mejorar temporalmente el aspecto de la superficie visible. Sin embargo, no existe una base suficiente para afirmar que desinfecta la lavadora, elimina completamente la cal o sustituye al mantenimiento recomendado.

La pasta dental añade ingredientes que la máquina no necesita, mientras que el ácido del limón puede ser incompatible con determinadas juntas y piezas de goma.

Por ello, la opción más prudente es no introducir esta mezcla dentro del tambor salvo que el fabricante confirme que resulta compatible con el modelo.

Para eliminar los olores de manera duradera suele ser más eficaz limpiar la junta, el cajetín, el filtro y el desagüe, ejecutar el programa específico de mantenimiento y permitir que la lavadora se seque después de utilizarla.

Los trucos domésticos pueden parecer baratos, pero una reparación provocada por un producto inadecuado termina resultando mucho más cara que emplear el procedimiento indicado en el manual.

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