Ajuca

AJUCA necesita la publicidad para costear hosting y el dominio. Por favor considera deshabilitar tu AdBlock en nuestro sitio. También puedes hacernos una donación entrando en linuxparty.es, en la columna de la derecha.
Inicio desactivadoInicio desactivadoInicio desactivadoInicio desactivadoInicio desactivado
 

La empresa estadounidense Quaise Energy sustituye las brocas por ondas milimétricas para perforar rocas extremadamente duras y aprovechar el calor almacenado en las profundidades de la Tierra

Una empresa estadounidense está desarrollando una tecnología que parece propia de la ciencia ficción: perforar la corteza terrestre sin utilizar una broca convencional, empleando un potente haz de energía capaz de fundir y vaporizar la roca.

El objetivo no consiste en buscar petróleo, gas o minerales, sino en alcanzar zonas situadas a varios kilómetros de profundidad donde las temperaturas pueden superar los 400 grados centígrados.

Ese calor podría utilizarse para producir electricidad geotérmica de manera continua, prácticamente en cualquier lugar del planeta y sin depender del sol o del viento.

La empresa responsable del proyecto es Quaise Energy, una compañía surgida de investigaciones desarrolladas durante más de una década en el Instituto Tecnológico de Massachusetts, más conocido como MIT.

Su propuesta consiste en combinar la experiencia de la industria petrolera con una tecnología procedente de los experimentos de fusión nuclear.

El problema de perforar a grandes profundidades

La energía geotérmica aprovecha el calor natural almacenado en el interior de la Tierra. En lugares como Islandia, donde las altas temperaturas se encuentran relativamente cerca de la superficie, este recurso se utiliza desde hace décadas para producir electricidad y proporcionar calefacción.

El problema aparece en la mayor parte del planeta, donde las rocas suficientemente calientes se encuentran a profundidades mucho mayores.

Las perforadoras convencionales emplean brocas que giran y rompen mecánicamente la roca. Este sistema funciona razonablemente bien en terrenos sedimentarios, pero se vuelve lento y costoso cuando encuentra granito o basalto.

A medida que aumenta la profundidad, también crecen la temperatura, la presión y el desgaste de las herramientas. Las brocas pueden deteriorarse rápidamente y deben sustituirse mediante una operación que obliga a retirar varios kilómetros de tuberías.

Estas interrupciones aumentan enormemente el tiempo y el coste de la perforación. Por este motivo, construir pozos de diez, quince o veinte kilómetros mediante sistemas tradicionales resulta técnica y económicamente muy complicado.

Quaise pretende eliminar esa barrera sustituyendo el contacto mecánico por energía dirigida.

Un “microondas” industrial capaz de vaporizar granito

El elemento central del sistema es un dispositivo denominado girotrón. Esta máquina genera ondas electromagnéticas de alta frecuencia, conocidas como ondas milimétricas.

Las ondas milimétricas pertenecen a la misma familia que las microondas, aunque funcionan con frecuencias diferentes y pueden concentrar una enorme cantidad de energía sobre una superficie reducida.

Al alcanzar la roca, el haz eleva rápidamente su temperatura hasta fundirla y vaporizar parte del material.

Un flujo de gas transporta las partículas de roca vaporizada hacia la superficie, mientras las paredes del pozo quedan parcialmente vitrificadas. Es decir, una capa de roca se transforma en una superficie similar al vidrio.

Esta vitrificación podría ayudar a reforzar el conducto y reducir la necesidad de instalar revestimientos metálicos en determinados tramos, aunque este comportamiento deberá verificarse en perforaciones mucho más profundas y bajo condiciones reales de presión y temperatura.

El girotrón permanece en la superficie. La energía viaja hasta el fondo a través de una guía de ondas integrada en las tuberías de perforación. De esta manera, la empresa evita colocar motores, componentes electrónicos o una broca giratoria en la zona más caliente del pozo.

Una tecnología nacida de la investigación sobre fusión nuclear

Los girotrones no son una invención reciente. Se utilizan desde hace décadas en instalaciones experimentales de fusión nuclear para calentar el plasma a temperaturas extremas.

La innovación de Quaise consiste en adaptar esta tecnología a la perforación geotérmica.

Las primeras pruebas realizadas en el MIT solo consiguieron atravesar unos centímetros de roca. Posteriormente, la compañía comenzó a construir equipos más potentes y a integrarlos con maquinaria procedente de la industria del petróleo y el gas.

Quaise utiliza inicialmente perforación convencional para atravesar las capas superficiales, donde las brocas funcionan de manera eficiente. Cuando el pozo alcanza el basamento de granito o basalto, entra en funcionamiento el sistema de ondas milimétricas.

Este planteamiento híbrido permite aprovechar infraestructuras, conocimientos y equipos que ya existen en la industria de la perforación.

De unos centímetros a más de cien metros

En 2025, Quaise consiguió perforar en una instalación de Texas un pozo de aproximadamente 118 metros a través de granito.

Según el MIT, las pruebas posteriores alcanzaron velocidades de hasta cinco metros por hora en algunas condiciones experimentales. La empresa sostiene que la perforación convencional sobre granito puede avanzar alrededor de una décima de metro por hora, aunque la comparación dependerá de la profundidad, el diámetro del pozo y las características de cada formación geológica.

El resultado supone un avance importante porque la tecnología pasó de perforar unos pocos centímetros en un laboratorio a trabajar sobre decenas de metros en una instalación de campo.

Sin embargo, todavía existe una diferencia enorme entre alcanzar algo más de cien metros y perforar los kilómetros necesarios para explotar recursos geotérmicos supercalientes.

La propia empresa reconoce que deberá demostrar que el haz puede transmitirse eficazmente a grandes profundidades, retirar de forma continua el material vaporizado y mantener estable el pozo bajo temperaturas y presiones extremas.

Durante 2026, Quaise ha continuado ampliando sus pruebas y pretende aproximarse al kilómetro de profundidad con sistemas de mayor potencia.

Rocas a más de 400 grados

La finalidad de Quaise es alcanzar formaciones rocosas situadas a temperaturas de entre 300 y 500 grados centígrados.

En estas condiciones, el agua puede entrar en un estado supercrítico si también se encuentra sometida a suficiente presión. Un fluido supercrítico no se comporta exactamente como un líquido ni como un gas y puede transportar mucha más energía que el vapor utilizado en una central geotérmica tradicional.

Esto permitiría extraer más potencia utilizando menos pozos.

El sistema introduciría agua o algún otro fluido por el subsuelo para calentarlo mediante el contacto con las rocas. El fluido caliente regresaría posteriormente a la superficie y se utilizaría para accionar una turbina eléctrica.

Una instalación geotérmica de este tipo podría funcionar durante las 24 horas del día, independientemente de las condiciones meteorológicas.

Esta capacidad convertiría a la geotermia profunda en un complemento muy valioso para la energía solar y eólica, cuya producción varía según la hora y el tiempo atmosférico.

Una planta geotérmica de 50 megavatios en Oregón

Quaise Energy ha recaudado en 2026 otros 134 millones de dólares para financiar el desarrollo de su tecnología. La operación elevó la financiación total conseguida por la empresa hasta aproximadamente 230 millones de dólares.

Una parte de estos recursos se destinará al denominado Project Obsidian, una instalación geotérmica prevista cerca del volcán Newberry, en el estado de Oregón.

La compañía quiere construir en ese emplazamiento una central con una potencia aproximada de 50 megavatios y comenzar la producción comercial alrededor de 2030.

Antes deberá realizar varios pozos experimentales, confirmar las características de las rocas y demostrar que su sistema puede funcionar de manera continuada a profundidades muy superiores a las alcanzadas hasta ahora.

El proyecto de Oregón será una prueba decisiva. Ya no se tratará únicamente de demostrar que las ondas milimétricas pueden perforar granito, sino de comprobar si todo el sistema resulta técnica y económicamente viable.

¿Energía geotérmica en cualquier parte del mundo?

La geotermia convencional depende de encontrar calor, agua y rocas permeables en lugares relativamente próximos a la superficie. Por eso su utilización se concentra en determinadas regiones volcánicas o con características geológicas favorables.

Si la perforación ultraprofundable funcionase como espera Quaise, sería posible acceder a temperaturas elevadas en muchos más lugares.

El calor terrestre está presente prácticamente en todas partes; la diferencia es la profundidad a la que se encuentra.

La empresa incluso plantea reutilizar centrales eléctricas de carbón y gas. En teoría, podría sustituirse la caldera de combustibles fósiles por vapor geotérmico, conservando las turbinas, los generadores, parte del personal y la conexión existente a la red eléctrica.

Esta reconversión reduciría los costes y permitiría aprovechar infraestructuras que, de otro modo, tendrían que abandonarse.

Una gran promesa que todavía debe demostrar su viabilidad

La perforación mediante ondas milimétricas ofrece ventajas muy atractivas: no necesita una broca en contacto con la roca, puede trabajar sobre materiales extremadamente duros y utiliza equipos procedentes de tecnologías ya conocidas.

Pero todavía quedan grandes interrogantes.

El consumo eléctrico del girotrón debe ser lo bastante bajo para que la energía obtenida compense ampliamente la empleada durante la perforación. También será necesario controlar la estabilidad de pozos de varios kilómetros, la circulación del fluido y la posible corrosión de los componentes.

Otro reto será evitar que el agua se pierda a través de las fracturas del subsuelo y garantizar que las operaciones no provoquen movimientos sísmicos perceptibles.

Además, los costes reales de una central comercial no podrán conocerse hasta que se complete una instalación a escala completa.

Quaise ha demostrado que su tecnología puede vaporizar granito y perforar más de cien metros fuera del laboratorio. Eso representa un avance real, pero no significa que la energía geotérmica ultraprofundable ya esté lista para alimentar ciudades.

El enorme potencial energético del interior de la Tierra

Bajo nuestros pies existe una reserva de calor capaz de proporcionar energía durante millones de años. Hasta ahora, el principal obstáculo no ha sido la ausencia de ese recurso, sino nuestra incapacidad para alcanzarlo de forma rentable.

Quaise Energy intenta resolver el problema con una combinación poco habitual: maquinaria petrolera, ondas electromagnéticas y tecnología desarrollada originalmente para la fusión nuclear.

Si consigue perforar varios kilómetros a un coste competitivo, la geotermia podría dejar de ser una fuente limitada a territorios volcánicos y convertirse en una forma de energía disponible en numerosos países.

Por el momento, la tecnología se encuentra en una fase experimental avanzada. Los próximos pozos demostrarán si estamos ante una auténtica revolución energética o ante otra prometedora idea incapaz de superar las dificultades del subsuelo.


Fuentes consultadas: Información técnica de Quaise Energy, resultados de las pruebas publicados por el MIT Energy Initiative, evolución y financiación del Project Obsidian y artículo de referencia de El Confidencial.

No estás registrado para postear comentarios


Siguenos:


 
 

Suscriberse a Newsletter

Suscribete a nuestras Newsletter y periódicamente recibirás un resumen de las noticias publicadas.

Buscar

¿Quien está online?

Hay 262 invitados y ningún miembro en línea

mod_toparticlesbymonth

Viendo artículos de: Julio de 2026

Formulario de Acceso

Filtro de Categorías