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Hace cinco años, durante la excavación para construir un túnel que conectaría dos islas en el mar Báltico, los arqueólogos descubrieron un hallazgo sorprendente: un pequeño trozo de corteza de abedul que una niña de la Edad de Piedra había estado masticando hace 5.700 años. Este insignificante objeto contenía una valiosa reliquia: el genoma completo de la joven, conocida como Lola. Gracias a este descubrimiento, los investigadores obtuvieron una visión sin precedentes de la vida en el norte de Europa cuando la agricultura apenas estaba llegando a la región.

El Museo Lolland Falster, emocionado por este descubrimiento, publicó los resultados en la revista Nature y realizó una reconstrucción facial de Lola basada en su ADN. Sin embargo, la imagen de una jovencita de ojos azules y tez morena provocó controversia en las redes sociales. Algunos usuarios se indignaron, argumentando que los habitantes del norte de Europa siempre fueron blancos y rubios, mientras que otros acusaron al museo de manipular los resultados para ser políticamente correctos.

La inspectora del museo, Marie Brinch, se sorprendió ante la intensidad de las reacciones y explicó que, a lo largo de los años, se había creado una percepción errónea sobre la apariencia de los primeros habitantes del norte de Europa. La reconstrucción facial de Lola reveló que tenía cabello oscuro, piel oscura y ojos azules, desafiando las suposiciones previas.

Los expertos de la Universidad de Copenhague, Hannes Schroeder y Theis Jensen, proporcionaron detalles sobre la vida de Lola. Ella era parte de una población de cazadores-recolectores y vivía cerca de un bosque plano y una laguna, donde se alimentaba de carne de ánade real, anguilas y avellanas. La corteza de abedul que masticaba, además de ser utilizada como chicle, también tenía propiedades antisépticas que probablemente utilizaba para limpiar sus dientes.

El pequeño trozo de corteza de abedul, conservado en un suelo húmedo y carente de oxígeno, permitió la preservación excepcional del ADN de Lola. Este hallazgo se suma a una exposición única de objetos hechos de madera, huesos y fibras vegetales del mismo yacimiento.

La directora del museo, defensora de la evidencia científica, invita a las personas a visitar la exposición para conocer los hechos en lugar de involucrarse en discusiones no científicas en las redes sociales. El legado de Lola, una niña de la Edad de Piedra, sigue sorprendiendo y revelando secretos sobre la antigua vida en el norte de Europa.

«Numerosos comentarios expresan convicción de que los escandinavos siempre han tenido la piel clara, aunque el análisis del ADN de la niña muestre lo contrario y otros tantos nos acusan de haber estado mintiendo», explica la inspectora del museo, Marie Brinch, a la que la polémica ha tomado por sorpresa, «es impresionante que a tantas personas les despierte sentimientos tan fuertes el hecho de que hacemiles de años las cosas fueran diferentes a como se creía hasta ahora».

La directora del museo defiende la ilustración con los hechos y análisis en los que se basa y prefiere no entrar en más discusiones extracientíficas con los internautas. «Rara vez hay algo que sea completamente absoluto, lo que podemos decir es que tenemos una probabilidad muy alta de que tuviera cabello oscuro, piel oscura y ojos azules, aunque también hay una pequeña probabilidad de que no fuera así», explica.

Cazadora y recolectora

«Numerosos comentarios expresan convicción de que los escandinavos siempre han tenido la piel clara, aunque el análisis del ADN de la niña muestre lo contrario y otros tantos nos acusan de haber estado mintiendo», explica la inspectora del museo, Marie Brinch, a la que la polémica ha tomado por sorpresa, «es impresionante que a tantas personas les despierte sentimientos tan fuertes el hecho de que hacemiles de años las cosas fueran diferentes a como se creía hasta ahora».

La directora del museo defiende la ilustración con los hechos y análisis en los que se basa y prefiere no entrar en más discusiones extracientíficas con los internautas. «Rara vez hay algo que sea completamente absoluto, lo que podemos decir es que tenemos una probabilidad muy alta de que tuviera cabello oscuro, piel oscura y ojos azules, aunque también hay una pequeña probabilidad de que no fuera así», explica.

Lola, al menos la reconstrucción de su rostro a partir del genoma, nos mira desde la Edad de Piedra impasible. En sus ojos se adivina un gesto de perplejidad sobre nuestro actual comportamiento. Pertenecía a puna población de cazadores-recolectores y vivía en un paisaje de bosque plano cerca de la laguna que hoy se llama Syltholm Fjord. Había participado en una excavación en Suecia en la que se hallaron restos parecidos, en forma de brea azulada. Sabía que la corteza de abedul de color gris-negro se vuelve líquida cuando se calienta y se solidifica después con rapidez, por lo que se utilizaba como pegamento y para masticar como antiséptico porque tiene la propiedad de matar bacterias, la misma que ha permitido preservar el ADN de la saliva en el bulto.

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