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El almacenamiento de la electricidad producida por fuentes renovables como el viento o la energía solar, o incluso de centrales más convencionales, sería una forma sencilla de que la red eléctrica de un país o región pudiera ajustarse consistentemente a la demanda en cada momento usando energías no contaminantes. El problema para llevarlo a cabo se puede resumir en dos aspectos: coste y necesidad de espacio de estos sistemas de almacenamiento.

Ahora un grupo de investigadores dirigidos por el visionario Donald Sadoway, del Instituto de Tecnología de Massachusetts (MIT), una de las personas más influyentes del mundo según la revista Time en 2012 por su trabajo con baterías, ha presentado un nuevo prototipo de batería de metal líquido, mecánicamente muy simple, que podría ser una solución.

La batería consiste en un electrodo negativo de litio líquido, un electrolito consistente en una sal fundida y una aleación también líquida de antimonio y plomo que actúa como electrodo positivo.

Como estos materiales no se mezclan entre sí el proceso de fabricación es relativamente sencillo y excluye la necesidad de uso de membranas de separación sofisticadas hechas de metales preciosos, con lo que el coste de fabricación se rebaja notablemente.

La ausencia de membranas, además, hace que la batería tenga unos ciclos de recarga más largos y mayor densidad de corriente, lo que también favorece la reducción de costes unitarios.

Un posible inconveniente de estas baterías es mantener sus componentes en estado líquido, ya que parte de la energía aportada al sistema debe consumirse en ello. Los investigadores consiguieron densidades de corriente de 275 mA/cm2, con una eficiencia de ciclo del 98% en la carga y del 73% en el ciclo completo, operando a una temperatura de 450ºC.

Por otra parte la temperatura de funcionamiento puede ser también una ventaja: en caso de rotura del contenedor, la temperatura cae y los componentes se solidifican, por lo que no contaminan.

Parte de esta vida operativa tan larga se debe al hecho de que no existen partes móviles que puedan degradarse con el uso, como ocurre en las baterías de litio de teléfonos y portátiles.

Su gran proyecto para el desarrollo de las baterías a gran escala para favorecer el uso de las energías renovables parece cada vez más cercano.