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Un fémur y una tibia recuperados del fondo marino frente a Taiwán ofrecen una imagen inédita del cuerpo de los denisovanos, un enigmático grupo humano identificado por primera vez en 2010 gracias al ADN de un pequeño hueso hallado en Siberia.

Los restos, denominados Penghu 2 y Penghu 3, pertenecieron a dos varones diferentes que vivieron hace entre 45.000 y 43.000 años. Su estudio sugiere que algunos denisovanos de Asia oriental poseían cuerpos altos y extraordinariamente robustos.

Huesos rescatados del fondo del mar

Los fósiles aparecieron entre materiales extraídos por pescadores del canal de Penghu, en el estrecho de Taiwán. Durante las glaciaciones, el nivel del mar era mucho más bajo y la zona formaba parte de una llanura habitada por animales y grupos humanos.

En 2010, los investigadores reconocieron ambos restos como huesos de homínidos dentro de una colección reunida por Li-Ren Hou y donada al Museo Nacional de Ciencias Naturales de Taiwán.

Al ser recuperados mediante redes de arrastre, se desconoce su lugar exacto de procedencia y no pueden asociarse directamente con herramientas u otros restos arqueológicos.

Identificados mediante proteínas

El ambiente cálido y húmedo dificulta la conservación del ADN antiguo. Los científicos recurrieron a la paleoproteómica, una técnica que estudia proteínas capaces de sobrevivir más tiempo que el material genético.

Las secuencias de colágeno permitieron atribuir los huesos a dos denisovanos masculinos. Este método ya había servido para identificar como denisovana una mandíbula, denominada Penghu 1, recuperada en la misma región.

Denisovanos altos y robustos

El tamaño de los restos permitió estimar que el propietario del fémur pudo alcanzar unos 190 centímetros y 91 kilos. El individuo representado por la tibia habría medido cerca de 183 centímetros y pesado aproximadamente 77 kilos.

Son estimaciones, ya que los huesos no están completos y las fórmulas utilizadas se basan en proporciones conocidas. Aun así, se encuentran entre los mayores restos de pierna atribuidos a humanos arcaicos de Asia oriental.

Un cuerpo grande podría haber ofrecido ventajas en climas fríos, pero todavía no puede determinarse si era una característica general de los denisovanos o particular de algunos varones y poblaciones.

Nuevas pistas sobre un grupo misterioso

Los denisovanos fueron descubiertos originalmente en la cueva de Denisova, en Siberia. Posteriormente se identificaron restos relacionados con ellos en la meseta tibetana, Laos y Taiwán.

La genética demuestra que se cruzaron con Homo sapiens. Algunas poblaciones actuales de Asia y Oceanía todavía conservan ADN denisovano.

Penghu 2 y Penghu 3 ayudan a reconstruir el aspecto de un grupo conocido principalmente por sus genes, dientes y mandíbulas. También respaldan su presencia en el extremo suroriental de Asia continental.

Sin embargo, el estudio es una prepublicación pendiente de revisión por pares. No da un vuelco definitivo a la evolución humana, pero aporta una pieza excepcional a un puzle todavía muy incompleto.


Fuentes

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