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En Sarrión hace algunos años la tierra no valía nada. "Yo he visto cambiar un terreno por una rodada de cervezas en el bar", cuenta el truficultor Joaquín Doñate mientras buscamos las primeras trufas del año con su pera 'Negrita'. La cosa ha cambiado mucho y el paisaje también. Donde antes se daba a duras penas una mala producción de cereal, ahora crecen alineaciones de encinas que llegan a dar alrededor de 50 kilogramos de trufa negra por hectárea de terreno, a un precio medio el año pasado de 600 euros el kilo. La trufa negra 'Tuber melanosporum') es un producto de alta calidad asociado al lujo, al glamour de la alta gastronomía y a los precios disparados. Pero también es una buena oportunidad para salvar del despoblamiento al campo español.

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