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Cuando tu vehículo sufre una avería o tienes un accidente, no queda otra que acudir al taller. Sin embargo, no siempre es la solución para todo. Por un lado, existen formas de alargar la vida de tu coche y retrasar su paso por el mecánico lo máximo posible. Y, por otro, hay algunos remedios caseros que pueden salvarte de más de un apuro en momentos puntuales. Estos últimos son los que nos ocupan en este post. Algunos son de sentido común y, otros, una demostración de que, en ocasiones, como dice el refrán, más vale maña que fuerza.



La cerradura está congelada

En principio esto no debería ser un problema, ya que la mayoría de los coches hoy en día cuentan con un mando con el que abrirlos. Pocos son los que aún requieren realizar el gesto de meter la llave en la cerradura y hacerla girar. Sin embargo, todavía hay algunos de estos en carretera. Para ellos, un buen truco puede ser calentar la llave con un mechero y, después, meterla poco a poco en la cerradura, de manera que se vaya derritiendo el hielo.

Limpiaparabrisas como nuevo

El invierno es una época muy dura para las escobillas de los limpiaparabrisas. El frío puede hacer que se queden pegadas al cristal. Con darles la vuelta cuando se deja el coche aparcado en la calle basta. Sencillo, pero efectivo.

Cristales sin vaho

El contraste de temperatura entre el interior y el exterior del coche provoca que, muchas veces, los cristales del coche se empañen. Un remedio de andar por casa para mitigar este problema puede ser dar una capa de jabón a todo el parabrisas por dentro y por fuera y después pasarle un trapo seco.

Adiós al hielo del cristal

El frío está a la vuelta de la esquina y, cuando las temperaturas bajan, no es tan extraño amanecer un día con la luna del coche totalmente helada. Lo suyo sería usar el clásico rascavídrios, pero si no se tiene uno a mano, la caja de un CD puede hacerte el apaño.

Cómo cambiar una rueda sin gato

Un coche debe llevar siempre uno en el maletero, pero si, casualidades del destino, pinchas en carretera y olvidaste cogerlo, existe una solución. Eso sí, requiere de cierta pericia y cuidado. Antes de nada, hay que aflojar los tornillos lo justo para que no se suelte del todo la rueda, pero sí para que quede más floja. Lo siguiente es encontrar una zanja en la que dejar el coche de manera que el neumático pinchado quede en el aire. Una vez te hayas asegurado de que el vehículo no se va a mover de donde lo has dejado, termina de quitar los tornillos, cambia la rueda pinchada por la de repuesto y listo.

Tornillos duros de pelar

Puede pasar que en casos de emergencia los tornillos se hayan oxidado. Esto sucede, sobre todo, por el hecho de que no es una parte del coche que se manipule habitualmente. Salvo pinchazos o casos así, pasan desapercibidos, de manera que cuando llega el momento, estos pueden haber generado una capa de óxido a su alrededor que dificulte la tarea de desenroscarlos. Para aliviar el problema, echa un poco de refresco por encima. En unos minutos este habrá hecho efecto y desatornillarlos será más sencillo.

Una ventanilla rota

Este es un remedio casero muy común. Seguro que todo el mundo se ha tropezado alguna vez con un coche que, en lugar de cristal, llevaba un plástico en la ventanilla. Hasta que se va al taller a poner uno nuevo, resulta una solución de lo más práctica.

Pegatinas que ya no gustan

Cuando uno decide decorar la carrocería de su coche con pegatinas no piensa en que puede que un día se canse de ellas y quitarlas sea un problema. Si llega ese momento, tranquilo. Para hacerlo, basta con aplicarle calor encima para que el pegamento se ablande. Un secador de pelo sirve. Si quedan restos de pegamento, moja un trapo con vinagre o alcohol y pásalo por encima. Si en lugar de en la carrocería la pegatina estaba en un cristal, tira del socorrido rascavídrios.

Tapacubos antirrobos

Hay gente que encuentra toda una diversión robar los tapacubos de los coches ajenos. Para ponérselo más complicado a los chorizos, sujétalo a la llanta con una brida y ponla lo más tensa posible.

Stop a las grietas en el parabrisas

Aplicar varias capas de esmalte de uñas en los bordes de la grieta puede servir para frenar temporalmente el avance de esta. Eso sí, a la larga, no quedará más remedio que cambiarlo.

Un chicle en el asiento

El remedio más usual es el mismo que se usa para cualquier ropa de vestir. Coger un cubito de hielo, frotarlo sobre el lugar donde se encuentra el chicle para que este se endurezca y, después, con una espátula, cuchillo sin dientes o parecido, raspar.

Esos molestos papeles que se cuelan en el parabrisas

Multas de tráfico, propaganda, folletos… A veces pasa que los papeles que se colocan en el parabrisas del coche acaban colándose por este. Para volver a sacarlos, nada mejor que cortar por lo sano. Pon al máximo la ventilación del coche y saldrán disparados.

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