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Robots que piensan...

Investigadores de la Universidad de Tokio han desarrollado un sistema que logra «enseñar» a un robot a realizar una tarea concreta y pensar la solución a un problema como si se tratara de un ser humano. Un cultivo de neuronas producidas a partir de células vivas se integran a un ordenador y genera señales mediante estímulos eléctricos, propiciando que el robot pueda escapar de un laberinto tras «aprender» a reconocer el entorno y el objetivo que debe cumplir.

Cerebros artificiales que piensen como humanos

El concepto se sustenta en una idea más amplia: la computación neuromórfica. En ella se busca que los ordenadores y los robots puedan «imitar» la lógica del pensamiento humano, que ha demostrado gran eficacia en la resolución de múltiples problemas. En otras palabras, sus impulsores trabajan desde la década de 1960 en crear algoritmos y circuitos integrados con la misma estructura e idéntico comportamiento que el sistema nervioso humano.

Señales con base física y «viva»

Según una nota de prensa del Instituto Estadounidense de Física , el desarrollo tecnológico de los científicos japoneses se basó en una hipótesis previa: sostiene que la inteligencia en un sistema vivo surge de un mecanismo que extrae una salida coherente de un estado desorganizado o caótico. Precisamente es lo que lograron con su robot, al «enseñarle» a salir de un laberinto gracias a las señales coherentes emitidas por el sistema integrado al cultivo neuronal.

Robots más útiles

De esta forma, aunque el robot podía moverse libremente a través del laberinto, recibía en forma permanente dos tipos de señales: algunas de ellas le indicaban que su comportamiento se encontraba dentro de los límites previstos y la orientación buscada, en tanto que otras servían para mostrarle que había tomado un sendero incorrecto y erróneo.

Cuando el robot tomaba una dirección incorrecta, las neuronas del cultivo celular se veían «perturbadas» por un impulso eléctrico. A lo largo del experimento, el robot fue alimentado continuamente con ambos tipos de señales, tanto las positivas como las negativas, hasta que resolvió con éxito la tarea de escapar del laberinto.

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