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Sorprendente ¿verdad? Unas bolitas de colorante se introducen en un líquido muy viscoso, se mezclan haciendo rotar el líquido y se ve cómo esas bolitas se expanden hasta manchar todo el perímetro y luego como por arte de magia, dando la vuelta en sentido contrario todo vuelve a su sitio.

¿Entonces, tiramos las leyes de la termodinámica a la basura? ¿No contradice esto el segundo principio? ¡Irreversibilidad! ¡Entropía! ¿Entropía? Sí, la entropía es una magnitud termodinámica muy importante a la hora de determinar si un proceso desde un punto de vista termodinámico) puede ocurrir o no. Primero hay que aclarar unos cuantos conceptos para entender la explicación de este fenómeno y por qué en realidad no es tan raro que suceda. La clave está en tres cosas: flujo laminar, viscosidad y reversibilidad.

Es común modelar un fluido como un medio continuo es decir, no constituido por partículas individuales) y es una buena aproximación en la mayoría de los casos. Para estudiar el movimiento de un fluido podemos considerar una pequeña porción de volumen de ese continuo y analizar su movimiento.

Si nuestro fluido se mueve ordenadamente y sin generar molestas turbulencias o corrientes internas entonces además de considerar pequeños elementos de volumen, podemos imaginar el fluido como si fueran las capas de una cebolla que se van desplazando una encima de la otra.

Pues bien, aquí es donde entra en juego la viscosidad. La viscosidad en física se define como la resistencia que un fluido opone a ser deformado mediante fuerzas tangenciales. Una fuerza tangencial sería por ejemplo la que aplicamos al arrastrar los pies por la tierra. El suelo ofrece una cierta resistencia pero a base de aplicar fuerza cede.

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