Ajuca

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Todos nuestros recuerdos, sentimientos, forma de ser, instintos y pensamientos residen en nuestros cerebros. La "Crítica a la razón pura", los "Principia", "La divina comedia", "Hamlet" o "Si esto es un hombre" son productos de cerebros que una vez existieron. A veces si se juntan varios cerebros podemos tener cosas como "El apartamento", "Hatari!", "El sueño eterno" o "Cuidadano Kane". Todos los progresos, revoluciones, miserias y grandezas de la humanidad se forjaron en algún momento en la mente de algunas personas. Pese a que hay cetáceos y otros primates que tienen cerebros complejos, el abismo que media entre nuestro cerebro y el de ellos es insalvable. No sabemos en qué momento surge la mente, pero sí sabemos que en un momento dado no había cerebros ni sistemas nerviosos de ningún tipo. Lo que no está claro es cuándo empezó a aparecer el primer esquema de lo que finalmente ha permitido al Universo observarse y estudiarse a sí mismo.

Podría ocurrir que hace unos 600 millones de años los primeros animales ya tuvieran la maquinaria genética que permitió más tarde la evolución de cerebros complejos. Todas esas maravillas que hemos comentado ya residían, en potencia, en unos vulgares gusanos marinos. Al menos es lo que parece desprenderse de una investigación reciente.

El nuevo estudio sobre unos gusanos actuales que viven en el fondo del mar podría dar al traste con la teoría que sostiene que los cerebros complejos aparecieron por primera vez en los vertebrados, mucho después de que las especies con algo parecido a una espinal dorsal se separan del resto.

Continúa en La Flecha.

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