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Menuda pesadilla la que ha sufrido Rom Houben, un ciudadano belga de 46 años, que ha tenido que esperar 20 años a que su estado fuera correctamente diagnosticado. Después de un accidente de tráfico, quedó en estado vegetativo y le diagnosticaron un coma irreversible, pero se equivocaron. Su cerebro funcionaba perfectamente y se daba cuenta de todo.

Un terrible error de diagnóstico, ahora Rom vuelve a sonreir y a comunicarse con su familia.

Un examen neurológico, realizado por la Universidad de Lieja, le sacó de su falso letargo. Era su cuerpo lo que estaba paralizado, pero no su cabeza."Nunca olvidaré el día en que descubrieron lo que realmente me pasaba", dice Houben, que durante décadas tuvo que asistir impotente a las visitas de sus familiares y amigos sin poder agradecerles su dedicación.

En declaraciones a la revista alemana 'Der Spiegel' , que dio a conocer la historia, Houben explica: "Durante todo este tiempo fui testigo de mi propio calvario, viendo a los médicos y a las enfermeras intentar hablarme y terminar poco a poco renunciando, pensando que no tenía ningún sentido. Gritaba, pero no me oían, así que solo podía soñar. Me dediqué a revivir mi vida entera".

Hace tres años, el equipo del doctor Steven Laureys revisó el caso. Los expertos en trastornos de consciencia de la Universidad de Lieja le hicieron una tomografía por emisión de positrones (PET), un estudio diagnóstico que mide el consumo de glucosa del cerebro, indicador de actividad cerebral. Tras  una semana de pruebas con una escala de evaluación neuroconductual (escala de recuperación del coma revisada) confirmaron la equivocación.

Una vez establecido el estado de conciencia, los médicos y la familia comenzaron a tratar de establecer comunicación con el paciente. Con el tiempo, pudo escribir palabras con un dedo sobre una pantalla táctil sujeta a la silla de ruedas que utiliza.

"Hay que imaginarse a uno mismo postrado en la cama queriendo hablar y moverse, pero sin poder hacerlo mientras en la cabeza todo funciona bien, cuenta la Dra. Audrey Vanhaudenhuyse, del equipo de Laureys. Fue extremadamente difícil para él y expresó mucho enojo, lo que es normal porque sentía gran frustración".

Ahora puede contestar mensajes a través de un ordenador e incluso leer libros gracias a un dispositivo que tiene instalado encima de su cama.

Uno de los peores momentos, según comentó Houben a través de su teclado, fue cuando su madre y su hermana le contaron que su padre había fallecido.

"Necesitaba romper a llorar, pero su cuerpo permanecía inmóvil, sin obedecer a las neuronas -cuenta su madre- y esa tensión fue un infierno inimaginable para nosotros."

Fuente: http://www.huffingtonpost.com

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