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A Richard Turere no le gustan los leones. De hecho, los odia. Sin embargo, este brillante niño masai de 13 años ideó una solución novedosa que está contribuyendo a la supervivencia de estas magníficas bestias, al mantenerlas lejos de los humanos.

Turere vive a las afueras del Parque Nacional Nairobi, en Kenia, y a los nueve años quedó a cargo de pastorear y atender al ganado de la familia. Sin embargo, los leones que vagaban por la sabana atacaban con frecuencia a su valioso ganado y lo dejaban con la responsabilidad de hacer el recuento de los daños.

“Crecí odiando intensamente a los leones”, dice Turere. “Solían venir por la noche a comerse nuestro ganado mientras dormíamos”.

Así, a los 11 años, Turere decidió que era tiempo de encontrar una forma de proteger a las vacas, cabras y ovejas de la familia de las garras de los leones hambrientos.

“Un día, mientras caminaba por ahí descubrí que los leones temían a las luces que se movían”, dice.

Turere se dio cuenta de que los leones temían acercarse a la empalizada de la granja cuando alguien caminaba por ahí con una linterna. Unas semanas después ideó un sistema novedoso, sencillo y barato para ahuyentar a los depredadores.

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