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El confinamiento y todo lo relacionado con el coronavirus ha dejado, y sigue dejando, muchas secuelas en millones de ciudadanos. Se ha hablado de los problemas psicológicos, de la ansiedad generada por la incertidumbre y el miedo a contagiarse o los problemas físicos derivados de estar más de tres meses sin apenas salir de casa y con puestos de trabajo no adecuados.

La primera gran voz de alarma la dio hace unos días la odontóloga Tammy Chen en un artículo en 'The New York Times' en el que hablaba, con su propia experiencia como dueña de una clínica dental, de la situación de los dentistas en Estados Unidos donde viven un momento álgido, con consultas repletas de personas con problemas de mandíbula, bruxismo y hasta rotura de piezas dentales.

Según explica Chen, con su clínica en Nueva York, se trata de una situación que, aunque sin cifras oficiales que puedan dar cuenta de ello, habla de miles de pacientes desde el inicio del confinamiento y que aún continúan e incluso se ha agravado con la desescalada. "Desde el comienzo de la pandemia, con el confinamiento de la ciudad y las medidas de distanciamiento social firmemente arraigadas, varios amigos y familiares han asumido que debo estar al borde del cierre.

En España tampoco se cuenta aún con cifras oficiales del aumento de casos relacionados con estos problemas en centros dentales de nuestro país, pero los profesionales lo dejan claro: los casos se han multiplicado y el crecimiento se nota claramente.

Según tanto Castro como Chen, las razones para que estas dolencias se hayan disparado están relacionadas con este miedo al virus, la incertidumbre por el futuro y los problemas para poder liberar toda esa energía en una situación de tensión como la actual, pero también afectan otros puntos. Las malas posturas acaban cargando los nervios del cuello y los músculos de los hombros conducen a la articulación temporomandibular, o ATM, que conecta la mandíbula con el cráneo.

Esa tensión, como comenta Castro, hay que soltarla de alguna forma, y nos vemos obligados a liberarla por la noche, cuando nuestro sistema se relaja, y en forma de dientes apretados, rechinamiento y mandíbulas endurecidas. La dolencia continúa durante semanas por la situación actual y si finalmente no conseguimos cambiar nuestros hábitos podemos llegar a partir alguna pieza. "Piensa que nuestros dientes son la parte más dura de nuestro sistema, si chocamos unos contra otros de forma continuada claro que puede llegar a haber fracturas", comenta Castro.

Los principales síntomas con los que se presentaban los pacientes eran “dolores en los músculos de la mandíbula, especialmente en la zona próxima al oído”, así como sonidos y chasquidos atípicos.

Otras señales de estos trastornos temporomandibulares, indica Cobo, que pueden alertar de este problema son dolores de cabeza, limitaciones a la hora de abrir la boca, sensibilidad dental o dolor facial.

Si estás en una situación de ansiedad y tienes alguno de los síntomas comentados o incluso algún otro como dolor en la parte interior de las mejillas o hendiduras en la lengua es posible que estés ya sufriendo esta otra epidemia y es hora de visitar a un dentista para que lo analice. Sobre qué puedes hacer tú para evitarlo, con esta nueva ola no tiene pinta que estas dolencias vayan a bajar y si nos encaminamos hacia un nuevo confinamiento puede ir incluso a peor, por eso los dentistas dan algunos consejos sobre cómo evitar ser uno más entre los afectados por esta otra epidemia. Lo primero, antes de nada es saber si ya estás rechinando los dientes, y una forma sencilla de comprobarlo, incluso ahora mismo, es ver si estás juntando tus dientes aunque no estés comiendo ni hablando.

Como el odontólogo español, Chen pide que nos fijemos en eso y que si de verdad notamos esa presión intentemos agendar una cita con nuestro dentista y poner remedio de forma temprana.

Se puede usar un protector bucal nocturno o similar, de los que suelen hacer los dentistas cuando empiezas a rechinar tus dientes, también durante el día, y así evitar desgastar o incluso romper alguna pieza dental.

Por último, recomienda que al final del día de trabajo, intentes relajarte, respirar hondo, estirar y evitar ir de la silla al sofá.

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