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Un grupo de investigadores ha descubierto que el estómago de las vacas contiene una serie de bacterias capaces de descomponer determinados tipos de plástico mejor que otros métodos empleados en la actualidad

Las vacas expulsan flatulencias que son responsables de una gran parte del metano que está presente en la atmósfera terrestre y su cría extensiva es, según Naciones Unidas, uno de los factores principales del calentamiento del planeta.

Según un estudio publicado en la revista Frontiers in Bioengineering and Biotechnology por un grupo de investigadores de la Universidad de Viena, el rumen de las vacas tiene enzimas capaces de degradar diferentes de polímeros.

El rumen es una de las partes del aparato disgestivo de las vacas que fermenta los alimentos recién ingeridos antes de que pasen al estómago.

Los investigadores pensaron que si esto sucedía con ese tipo de poliester natural también podría pasar con otro tipo de polímeros. Para llevar a cabo su estudio, los científicos se hicieron con muestras de bacterias que provenían del rumen de vacas de un matadero en Austria y las aplicaron a tres plásticos muy comunes: el PET, un polímero muy utilizado en la industria para fabricar distintos tipos de envases como las botellas de agua. PBAT que se utiliza en los envases biodegradables, Y PEF, un plástico reciclado que se usa habitualmente para sustituir al PET.

La conclusión del experimento fue que los microorganismos del estómago de las vacas pueden con los tres tipos de plástico, aunque les resultó más sencillo acabar con las muestras en polvo que las que estaban en película.

Los investigadores aseguran que si se comparan los resultados obtenidos en este estudio con otras investigaciones similares con microorganismos, la combinación de enzimas que se encuentran en el rumen es mucho más eficaz. Los científicos atribuyen este éxito a la peculiar sinergia que se produce dentro de esta comunidad microbiana.

Aun así hay que encontrar una solución. Los plásticos son muy difíciles de reciclar por mucho que pensemos que con echarlos en el cubo amarillo está todo solucionado. Un informe de Greenpeace fechado en 2019, asegura que el 80% de los envases de plástico de nuestro país no se puede reciclar y acaba en vertederos, siendo quemado o se envía a otros países tanto legal como ilegalmente.