Ajuca


Le invitamos a unirse a nuestra comunidad, puede ser parte de nuestro equipo enviando un artículo.

 

 

Inicio desactivadoInicio desactivadoInicio desactivadoInicio desactivadoInicio desactivado
 
En 1717 Pedro I de Rusia estaba de visita en París, y una mañana que pasaba por una muy concurrida calle vio que una mujer se resbaló y cayó de espaldas con las piernas hacia arriba delante de su caballo. El Zar, observando atentamente aquella preciosa tijera de piernas parisina, exclamó con cierta picardía: "Las puertas del Paraíso están abiertas", mientras la muchacha se incorporaba.

Sigue este en este enlace
Pin It

Escribir un comentario


Código de seguridad
Refescar


Siguenos:


 
 

Ads Patrocinio Ajuca

Patrocine Ajuca: contrate por sólo 20€


Suscriberse a Newsletter

Suscribete a nuestras Newsletter y periódicamente recibirás un resumen de las noticias publicadas.

Buscar

¿Quien está online?

Hay 159 invitados y ningún miembro en línea

Formulario de Acceso

Filtro de Categorías

Las cookies nos permiten ofrecer nuestros servicios. Al utilizar nuestros servicios, aceptas el uso que hacemos de las cookies. Ver política