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Los científicos que seguían la órbita de un satélite lanzado a la Luna en 1968, solo un año antes de que un hombre la pisara por primera vez, se encontraron con un problema inesperado. Por alguna razón, ciertas zonas de la superficie lunar cambiaban el campo de gravedad, de forma que alteraban la órbita de la nave y la ponían en peligro. Estas áreas llamadas mascones son densas concentraciones de masa que posiblemente se formaron a causa de grandes impactos de asteroides hace miles de millones de años. Ahora, científicos de la universidad estadounidense de Purdue West Lafayette, Indiana) han conseguido realizar un mapa para localizarlas gracias a los datos proporcionados por las sondas Grail de la NASA. El trabajo permitirá que las futuras misiones a nuestro satélite sean más seguras, vayan tripuladas o no.

Estas grandes concentraciones de material se ocultan en la corteza lunar de la misma forma que los arrecifes de coral se encuentran bajo las olas del mar. Son un peligro invisible y devastador. Los mascones cambian el campo de gravedad, por lo que pueden «tirar» de una nave espacial o empujarla fuera de su curso, provocando un accidente.

Más información en ABC.

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