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Caídas ya en el olvido las bolas para lavar sin detergente y decayendo el interés por las pulseras que te convierten en superhombre, llega el último berrido en timos pseudocientíficos: los “ahorradores” de energía eléctrica. ¿Que no saben lo que son? Pues leyendo el folleto que acompaña a uno de estos pedazo de inventos, flipas en colores: Casi nada, amigo. Un aparato que, conectado en cualquier enchufe de la instalación doméstica, promete proteger nuestros electrodomésticos, ahorrar electricidad, cuidar el medio ambiente, salvarnos de las ondas electromagnéticas dañinas —sea eso lo que sea— y, si te descuidas, sólo le falta garantizarte que si lo usas follarás más y mejor. La curiosidad me ha podido y me he hecho con un cacharro de estos —gracias a un compañero al que se lo habían regalado— con la intención de destriparlo. El chisme en cuestión tiene este aspecto:

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