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No es la primera vez que en este blog os hablamos de esos extraños cuerpos celestes a los que llamamos enanas marrones. Y digo extraño porque se encuentran a medio camino entre los planetas gigantes gaseosos como nuestro Júpiter, y las estrellas más pequeñas. Ahora, son de nuevo noticia porque los astrónomos, con ayuda del telescopio espacial WISE de la NASA, han logrado identificar a las dos enanas marrones más antiguas jamás catalogadas: 10.000 millones de años.

A las enananas marrones las definimos como objetos subestelares incapaces de fusionar hidrógeno y por tanto incapaces de brillar como una estrella. Obviamente eso las hace mucho más frías que las estrellas convencionales, lo cual no significa que estén las enanas marrones estén muertas o congeladas. De hecho en sus primeras fases las enanas marrones pueden consumir deuterio por fusión nuclear (e incluso tritio si son lo suficientemente grandes), lo cual les hace ganar calor en su núcleo inicialmente e ir perdiéndolo a medida que pasa el tiempo. Sea como sea, sus temperaturas son lo bastante bajas como para hacerlas invisibles al telescopio a simple vista.

 

Lo que ha descubierto ahora el equipo de astrónomos, dirigidos por David Pinfield, de la Universidad de Hertfordshire, podría ser solo la punta del iceberg. En efecto los dos objetos descubiertos, llamados WISE 0013+0634 (ubicado en la constelación Piscis) y WISE 0833+0052 (situado en la constelación Hydra) cuentan con una edad que es apenas 4.000 millones de años más antigua que la de el universo. Y lo más intrigante es que en realidad podrían formar parte de una vasta población de objetos jamás vistas con anterioridad.

 

Y si nos las hemos podido ver hasta ahora es precisamente por lo comentado antes, el brillo de estos objetos es tan limitado que a simple vista y en la oscuridad del firmamento son invisibles. Por eso mismo precisamos de instrumentos que las busquen en otro espectro de la radiación, como el WISE, que lo hace en el infrarrojo. Para saber más sobre estas "agujas en un pajar celeste" el equipo de científicos estudió la luz infrarroja emitida por ambos objetos, que era muy diferente al de otras enanas marrones vistas con anterioridad. Sus firmas espectrales dieron información sobre su composición atmosférica, que resultó contener únicamente hidrógeno. Nada de los elementos pesados que estamos acostumbrados a ver en las estrellas jóvenes.

 

Otra de las peculiaridades de estas dos enanas marrones es la gran velocidad a la que se mueven (entre 100 y 200 kilómetros por segundo), mucho más rápida que las estrellas normales y que otras enanas marrones vistas hasta ahora, lo cual tiene que ver con su edad. El profesor Pinfield explica que al contrario que lo visto en las estrellas de segunda o tercera generación, que son más lentas, los objetos más ancianos del universo se mueven mucho más rápido.

 

Las estrellas cercanas a nuestro Sol (en el llamado volumen local) pertenecen a 3 poblaciones superpuesta conocidas como: disco delgado, disco grueso y halo. El disco grueso es mucho más antiguo que el disco delgado, y sus estrellas se mueven hacia arriba y abajo a una velocidad más alta. Ambos discos se sumergen dentro del halo, que contiene a las generaciones de estrellas más antiguas que se formaron en la Galaxia.

 

Imagen de WISE 0083-0052. (Crédito Pinfield DJ et al.)Los objetos del disco delgado (como nuestro Sol) dominan el volumen local, siendo los objetos del disco grueso y del halo mucho menos numerosos. Alrededor de 97% de las estrellas locales son miembros del disco delgado, mientras que sólo el 3% restante forman parte del disco grueso o del halo. La población de enanas marrón puede ser similar a de las estrellas en número, lo que explica que hasta ahora no hubiésemos sido capaces de descubrir a estos objetos de rápido movimiento del halo o del disco grueso.

 

Se cree que hay nada más y menos que 70 mil millones de enanas marrón en el disco delgado de la Vía Láctea. El disco grueso y el halo ocupan volímenes galácticos mucho mayores, de modo que incluso si solo existiera un pequeño porcentaje (3%) de poblaciones locales, eso podría significar que hay alrededor de 2 mil millones de estos antiquísimos objetos en la galaxia que aún no hemos descubierto. Tal vez por eso Pinfield ha comentado que: "estas dos enanas marrón pueden ser solo la punta del iceberg y son una pieza fascinante de arqueología astronómica".

 

Para finalizar, añadir que se aprovechó el hecho antes mencionado de que cuanto más antigua sea la enana marrón, más fría resulta. El equipo responsable del hallazgo lo sabía, y por eso se configuró al WISE para buscar los objetos más tenues. Las dos enanas marrones posen una temperatura comprendida entre los 250 y los 600 grados Celsius. Puede parecerte un récord de baja temperatura para uno de estos objetos, pero en 2011 se descubrió (también con ayuda de WISE) una enana marrón cuya temperatura oscilaba entre los 25º y los 36ºC, de modo que hasta podríamos tocarla con la mano sin quemarnos.

 

El universo nunca deja de sorprendernos.

 

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